Gore

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Siento admiración verdadera por Gore Vidal. No puedo sino recomendar a quienes no hayan leído nada suyo la lectura de “Julian” (“Juliano el apostata” es el título en español) y “The City and the Pillar”, una de las primeras novelas de temática homosexual que se publicase (hablo de 1945) y que le valió el rechazo de toda la crítica literaria del momento y le costó no poder desarrollar la carrera política que deseaba. En todo caso no le impidió convertirse en un observador formidable de la realidad estadounidense, pasada y presente, que queda plasmada en un impresionante número de artículos, ensayos y novelas históricas.

Vidal, ya entrado en los 80, es un personaje fascinante, de una inteligencia tan arrolladora como su arrogancia, capaz de grandes amores y grandes odios. Siempre ha huido de la calificación de homosexual (“no hay personas homosexuales sino actos homosexuales” es una de sus máximas) pero siempre se jactó de haber sido el único de toda una generación de escritores maricas (Tennessee Williams, Truman Capote, Paul Bowles, Christopher Isherwood) que supo llevarse al catre al premio deseado, el macizo –y heterosexual- Jack Kerouak. De lo que nunca ha presumido, pero es algo que a mí me impresiona y me encantaría emular, es que vivió durante más de 50 años con el mismo hombre, Howard Austen, que le acompañó por todos los lugares donde vivieron, Guatemala, Virginia, Nueva York, Los Angeles, Roma, Ravello. Austen murió de cáncer hace unos pocos años y Vidal regreso a los Estados Unidos, donde sigue soltando su lengua viperina, mientras se va apagando poco a poco.

Quizá por ser consciente de que no le queda mucho y por un deseo de controlar todo lo que se pueda publicar sobre él, acaba de sacar un tercer volumen de sus memorias (tras “Palimpsest” y “Point to Point Navigation”), llamado “Snapshots in History’s glare”, un libro con poco texto pero plagado de fotografías y copias de cartas y documentos. Impresiona su entorno familiar (Jackie O fue su hermanastra, su padre tuvo un lío con Amelia Earhart, la aviadora de la nueva biopic-bodrio) y aun más el de sus amigos (además de los literarios, Jack Kennedy, Paul Newman), sin olvidar a los enemigos (Robert Kennedy, Truman Capote). Las fotos del libro, que mi adorado marido me ha regalado por mi inminente cumpleaños, muestran que de joven fue un hombre muy guapo y que ha ido envejeciendo bien. La gente de alta cuna casi siempre tiene un aire patricio envidiable.

The Atlantic acaba de publicar una entrevista con él, donde se muestra tan mordaz, a sus 83 años, como siempre; se puede leer haciendo click en este enlace. Aunque se confiesa más de Hilary que de Obama, me encanta cuando dice que éste es bastante mejor de lo que el país se merece. En la entrevista, el muy bestia dice que la chica de 13 años con la que se acostó Polanski era una zorra. Se nota que la corrección política le trae al pairo.

P.S. Tengo novedades sobre Veronika, que es una mina, pero creo que me lo voy a guardar para escribir el guión de una “sit-com” televisiva. La tía es lo más. Además, este blog es serio.

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