Wendy

Estoy harto de ser serio.

Wendy Williams, a pesar de la apariencia en la fotografia, es una mujer. Ella misma se auto-define como la primera ‘female female-impersonator”, lo que en España llamaríamos una Drag Queen Mujer. O una Mujer Drag Queen, que no os creáis que yo me aclaro del todo. Es un cruce entre Ru Paul y Joan Holloway (la secretaria-jefa en Mad Men), con toques de Mariah Carey. Hay que tener cuidado de no confundirla con Wendy O. Williams, que fue la cantante de los Plasmatics y, como buena punk, acabo suicidandose, la pobre. Tampoco hay que confundirla con otra Wendy Williams, que es travesti o transexual, que tampoco me aclaro, y que se dedica al porno. Las almas de preferencias sexuales poco laxas o no gustosas de la polisexualidad no deben hacer click bajo ningun concepto en este enlace. Ni pasar el cursor y mirar la ventanita.

Wendy, mi Wendy, es la presentadora y estrella absoluta de un nuevo programa televisivo de entrevistas sui generis en las que casi sólo habla ella, pero aunque su carrera televisiva es reciente y su fama aún más, lleva años curtiéndose en la radio. Ella le hizo una entrevista radiofónica memorable a Whitney Houston en la que sacó a relucir todos los trapos sucios de la cantante, empezando por sus adicciones. Cada vez que la Whitney negaba meterse esto o lo otro, Wendy espetaba: “Bonita, si era yo la que te encendía la pipa de crack, de qué me estás hablando”.

En su programa de televisión tiene, o finge, pérdidas aparentes de memoria, se le va la pinza cada dos por tres, pero siempre insiste en alguno de sus temas favoritos. Por ejemplo, le cuenta a la audiencia casi a diario su régimen de ejercicios para endurecer los músculos vaginales. No hace mucho retó en directo a su peluquera, que le hace las capas a lo Mariah, a ver quien conseguía mantener contraídos dichos músculos durante más tiempo. Presume de sus implantes mamarios sin pudor. Admite sus fluctuaciones de peso y sus desórdenes alimenticios. No se corta, no tiene vergüenza ni quiere tenerla y eso es lo que hace su programa tan divertido. En su blog cuenta lo que lleva puesto cada día y da consejos de belleza y “lifestyle”.

Otra de las cosas que me ha hecho engancharme a Wendy y su programa es la sintonía. Puro 1979. Algo parecido al “Bad Girls” de Donna Summer con el añadido de grititos “oo-ah oo-ah” a lo Michael Zager Band o, mejor aún, a lo Foxxy, suyo histórico “Get Off” sigue siendo una de mis canciones disco de cabecera (el clip, que es alucinante, aparece y desaparece de YouTube, recomiendo a interesados que lo busquéis con afán). No me digáis que esta sintonía no es lo mejor:

No os voy a marear con enlaces a diversos momentos de su programa, se encuentra casi todo con bastante facilidad en YouTube. En realidad, lo que me gusta del show de Wendy es que me recuerda al de Rickie Lake, ya desaparecido, que veía con fruición a mediados de los 90, cuando empecé a viajar con regularidad a Estados Unidos. Rickie fue la primera en meter drag queens y demás fauna en televisión, como se puede ver en este vídeo, “Honey, you´re too fat to be a drag queen“, hilarante. Y fue, además y por encima de todo, la protagonista de la verdadera Hairspray, película seminal e inolvidable. Quien aún no esté seguro de qué es el camp no tiene más que leer la lista de actores. Además de Rickie, que debutaba en esa cinta y apenas ha hecho más cine, como Alaska, los protagonistas eran Divine, Debbie Harry, Sonny Bono y Pia Zadora. Una maravilla.

Me permito este tono frívolo y disoluto porque se acercan estas fechas tan señaladas, pero este blog es, y será, un espacio serio. Si no, de qué.

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