Interludio

El otro día leí en la prensa de este país que el sector de población que más tiempo pasa al día ante la pantalla del ordenador “navegando” por internet son los jubilados. Los niños y adolescentes, al parecer, prefieren usar el móvil, la consola de juegos y ver televisión. Muchos dijeron que Internet acarrearía la muerte de la televisión, pero parece que no es así.

En lo que más se parecen ambos medios es en que están financiados por la publicidad. Cierto, hay países donde las televisiones públicas no tienen anuncios pero se paga un canon anual (Reino Unido), en otros (el nuestro) está por ver como se resolverá esa cuestión, probablemente a base de mas déficit. El caso es que tanto los canales privados de televisión como los sitios de internet se financian gracias a los anuncios. El éxito inicial de Google, según dicen quienes saben de estas cosas, se debe a su página de inicio, blanca y limpia, sin nada que distraiga de la búsqueda. Pero una vez dentro, una vez hecha la búsqueda, Google te llena de anuncios. Como hacen Yahoo, Hotmail, YouTube, Gmail, Bing, etc. Sin anuncios, no coche, no tate, no chica. No vicio. No rímel.

Podría escribir entradas y entradas de éste y otros blogs (por cierto, he dado inicio a otro, Imprescindibles, sobre algunas de mis cosas favoritas, invitados estáis a visitarlo) sobre anuncios de televisión. Me gustan casi todos, desde los históricos de Coca-cola a los de las muñecas de Famosa. Del disco redondo de Fundador (yo tenia los de Emilio el Moro) a los de Activia. Y si tienen de banda sonora una buena canción, entonces ya me compro el producto directamente. Así de buen consumidor soy.

Siendo esta entrada un “Interludio”, lo importante en todo caso es la música. Asi que no me enrollo mas y dejo aquí la canción “Bourgeois Shangri La” de las suecas Miss Li y Amanda Jenssen (¿Por qué los suecos –y holandeses- no tienen acento cuando hablan inglés? Se me llevan los demonios)

Probablemente la hayáis reconocido, es la canción del anuncio del iPod nano, que es fabuloso, con “Moonwalk” incluido. Lo que daría por saber hacer el Moonwalk. De hecho, es mejor en versión de 30 segundos que en versión canción, pero no deja de ser un temazo. Casi, casi una canción pop perfecta.

Lo mismo pasa con el anuncio más reciente de un coche, el Lincoln MKT (o algo parecido) que no tengo ninguna intención de comprarme pero que usa de banda sonora una canción que reconocí de inmediato, “Under the Milky Way”, de The Church, que fueron en los primeros 80 algo así como la versión australiana de The Cure. Al igual que con el iPod, me parece mejor la versión breve de la canción del anuncio (que no es la original) que la completa de The Cure, que me trae recuerdos pero no acierto a adivinar de cuándo, de qué o de quién.

El poder de la televisión sigue siendo enorme. La serie del año en Estados Unidos, nominada a la primera de cambio a unos cuantos Globos de oro, es “Glee”, que cuenta las aventuras y desventuras de unos escolares disfuncionales que se meten en un club de canciones, azuzados por un profesor muy pardillo. Por cierto, gracias públicas a Theodore, que me descubrió las maravillas de esta serie, que es un cruce entre “Grease”, “Operación Triunfo” y ‘Hairspray”. Bueno lo de Hairspray no estoy tan seguro, pero es lo que me gustaría a mí. Lo impresionante es que desde que dio comienzo la serie hace tres meses, cada semana, las canciones que salen en cada episodio se convierten en las más vendidas en iTunes.

Me intriga mucho el caso de una canción concreta, “Crush”, porque la protagonista de la serie, Lea Michelle (una veterana, a pesar de su corta edad, de Broadway, nominada a un Globo de Oro por su papel) la tararea durante breves segundos en un episodio, no llega siquiera a cantar el estribillo entero. Ello bastó para que la canción vendiese on-line ni se sabe cuántos ejemplares en los días siguientes al episodio concreto y que el video original, de Jennifer Paige, tuviese de golpe un millón de hits en youTube.

A mí me encanta “Crush”. Me recuerda a una etapa preciosa de mi vida. Me gusta la chica, me gusta su voz, me gusta uno de los chicos que sale en el video, me gusta la ropa que llevan todos, me gusta el coche, me gusta el estribillo, me gusta la letra (“not like I faint everytime we touch”), me gusta el clip que he colgado, salvo la escena del columpio en el acantilado que me da mucho vértigo. Siempre me da pena de los “one hit wonders”, como la pobre Jennifer. ¿Qué será de ella? ¿Acabarán así los chicos y chicas de Glee?

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