Interludio

Me dice mi cuenta de iTunes que la canción que más veces ha sonado en mi iPod es “Power of Love”, de Deee-lite. Esta frase que acabo de escribir demuestra cómo ha cambiado el modo en que escuchamos y compramos música. Hasta hace menos de una década teníamos un “equipo” de música en el que “poníamos” discos, CDs, lo que fuese. En función de nuestro nivel de refinamiento y pretenciosidad teníamos capas y capas de artilugios que utilizábamos o no: ecualizador, doble pletina (¿o es platina? Nunca me quedó claro) de cassette (¿Dónde estarán las cassettes?), lucecitas rojas o verdes, cables de hilo de oro. Nuestro conocimiento del medio y nuestra valía tecnológica y musical, además de económica, se medían en función del número de capas y de botones que tenía el “equipo”. O si era negro (muy 80’s) o metalizado.

Y de repente, por las buenas, aparece algo llamado MP3 y se come todo lo anterior, empezando por el disco compacto, que era el rey del mambo. Hubo un momento breve y exquisito, el de Napster (que, por cierto, sigue existiendo), en que uno se descargaba gratis de internet toda la música que quisiese. Aquel mundo de libertad duró lo que dura el deseo, esos segundos previos a ser satisfecho, y supuso el primer asalto de la gran batalla por los derechos de autor, tema que hoy sigue en primera línea y en el que no me voy a meter pero que genera las polémicas mas galvanizantes (que diría Coxis) que uno ha visto en los últimos tiempos. El intercambio de golpes en El País entre un ex presidente autonómico de dudosa reputación y un excelente escritor que debería saber que es mejor no meterse en estos “fregaos” me tiene muy intrigado.

Steve Jobs debe ser el tipo más listo del mundo, o uno de ellos. Toda la revolución de la música digital ocurrió justo cuando volvía a tomar las riendas de Apple, la empresa que él mismo había creado y de la que le habían echado no sé muy bien por qué. Su gran invención no fue el iPod, que también, sino la tienda iTunes. Ya no importan los álbumes, sólo importan las canciones. El formato de compra musical en línea ha hecho que los artistas se replanteen por completo su modo de vendernos su música, y de hacerla. Ahora nos cae el iPad, que a mí me parece una chulada por lo visto hasta ahora y que, aunque ahora ya lo pongan a parir, posiblemente sea lo que revolucione de verdad cómo leemos libros y prensa y, sobre todo, cómo los compramos. Yo me veo total en el metro, leyendo el periódico en mi iPad. [Por cierto, y hago un inciso, se me ha ocurrido un slogan bestial para anunciar el nuevo iPad en países de habla hispana: “Me pido un iPad que el iPod es un pedo”; ¿Qué os parece? ¿No es buenísimo? Y además alitera, que no es poco. ¿Me voy a la SGAE y lo registro?].

Tengo dos iPods. Uno grande, que tiene toda la música, fotos y demás y que se ha convertido en el “equipo” de música, y uno chiquitín, que es el que llevo normalmente a cuestas y que tiene una lista de unas 200 canciones que me gustan. Pues como comentaba al inicio, iTunes me dice que “Power of Love” de los neoyorquinos Deee-lite es la canción que más suena en mi iPod, aunque no la versión del video que he colgado, que es una maqueta de 1989, un año anterior al disco. Lo curioso es que es el propio iPod el que elige las canciones de la lista creada por mí, lo tengo en modo aleatorio y aunque reconozco que a veces paso a la canción siguiente (hasta yo me canso de Baccara), suelo respetar su selección.

Me gusta que sea Deee-lite quien este en lo alto de la lista, la verdad. A principios de los años 90 era lo que más escuchaba, sus tres álbumes me parecen fabulosos. Fue una pena que desaparecieran tan pronto, aunque siempre nos queda Towa Tei, el japonés enloquecido que formaba parte del trío y que sigue haciendo una música rara y estupenda. Hizo hasta pareja musical con Kylie Minogue en los años de oscurantismo (de ventas) de ésta y fue el primero en meter a Bebel Gilberto en un estudio de grabación. Bebel, por cierto, está en mi iPod, pero Kylie no.

Y como imagino que os he despertado cierta curiosidad y ésta es una entrada de interludio musical os cuento que en segundo lugar, por detrás de “Power of Love”, quedan, empatadas, “It’s all right, I feel it” de Nuyorican Soul –con Jocelyn Brown- y “120 años sin ti”, de Carlos Berlanga, que no encuentro por internet, siento no poder dar un vínculo. Y justo por detrás, “Love changes everything”, de Climie Fisher, “All night long” de Mary Jane Girls y “Starman” de Bowie. Lo sé, es todo muy antiguo, por eso me tenéis que ayudar a ponerme al día, que con iTunes es facilísimo, me decís qué moderneces debo escuchar, pago mis 99 centavos (de dólar, no de euro, ventajas de vivir en EEUU) por tema y listo.

Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta que el formato digital MP3, iTunes, etc., quede superado. Está claro que nos tentarán con nuevos artilugios y los compraremos, embobados, mofándonos al mismo tiempo de los iPods y compañía, que nos parecerán lo mas jurásico y risible y que miraremos en la sección de diseño del MoMA a la vez que decimos “Yo tuve uno de ésos”. Eso mismo me pasó a mí, hace nada, a la vista de un Walkman de Sony que en su día era una miniatura y ahora parece mastodóntico. Tengo que admitir, eso sí, que echo de menos los vinilos, las fotos de portadas, las letras de las canciones, las listas de artistas y músicos participantes en la grabación y sobre todo las de agradecimiento, pero también os confieso que el “equipo” lo lleve a reciclar hace ya bastante. El tocadiscos lo sigo teniendo, por supuesto.

Anuncios

About this entry