Party

Como ya he contado aquí, hemos dado una fiesta. La idea era juntar a amigos que hemos ido haciendo en los seis meses que llevamos en Washington DC y de paso presumir un poco de dotes culinarias, que no es plan ser nosotros los únicos que engordamos a base de comida rica.

Compré el domingo unas azucenas rojas que estaban preciosas.

El sábado habíamos comprado dos docenas de copas de vino (ya sabéis que yo prefiero beber en vaso, pero claudiqué) para la ocasión.

También compramos dos cajas de vino patrio: Rioja tinto y Rueda blanco.

Zanahoria y apio para empezar, con unos “dips” extraordinarios, hechos en casa, como toda la comida: de caballa a la izquierda (en tu honor, Stanwyck), “Baba ghanouj” a la derecha.

Colines horneados con amor por nuestras manos.

Todo fue a base de canapés caseros:

Palmeras de jamón y queso gruyere,

Salchichas (con salvia) envueltas en hojaldre,

“Pissaladière” marsellesa (parecida a la coca catalana: masa de pan, cebolla caramelizada, tomates horneados), ya cortada y a punto de entrar en el horno a calentar,

De izquierda a derecha: rollitos de confit de pato con espárragos, mini-quiches de alcachofa, mini-quiches de salmón. A punto de entrar al horno.

Me faltan fotos de las mini empanadas gallegas, que estaban riquísimas, pero ya estaban llegando los invitados y no era plan seguir haciendo fotos.

Hubo postres: Fresas bañadas en chocolate Valrhona.

“Cantucini” de peladura de naranja y almendra y, en el centro, galletitas “sablés” con vainilla y chocolate. Todo hecho en casa por nosotros, de verdad.

No hicimos esta vez la famosa tarta de limones Meyer, pero mirad como luce:

No es por presumir, pero nos lo curramos. Sobre todo mi chico, que es un maestro de los fogones. ¿A que mola ser amigo nuestro?

Habíamos invitado a 30 personas.

Vinieron 6.

Seis.

S-E-I-S.

A las 20:40 ya no quedaba nadie. A las NUEVE MENOS VEINTE se había ido todo el mundo.

Metimos las sobras en el congelador. Nos dimos al vino y nos pusimos a ver episodios antiguos de “Friends”.

¿A que vosotros no nos habríais hecho semejante desplante? La verdad, no nos lo merecemos. Y lloraremos si queremos.

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