Sobrevalorados

Siempre me ha dado un poco de rabia que “Manhattan”, la película de Woody Allen de 1979, esté un poco a la sombra de “Annie Hall”, que la precedió, ganó un puñado de Oscars y con quien guarda innegables similitudes. La cinta tiene secuencias e imágenes, como la que abre esta entrada, memorables, siempre ayudada por la fotografía en blanco y negro de Gordon Willis y la música de George Gershwin. Y contiene una escena que me vuelve loco. Se trata del momento en que los personajes de Woody Allen (Isaac), cuarentón divorciado que está liado con una adolescente con la cabeza en los hombros, Tracy (Mariel –“it’s not Muriel, it’s Mariel”- Hemingway), y de Diane Keaton (Mary, que es la amante de Yale, el mejor amigo de Isaac), se encuentran. Están en una galería de arte y los cuatro personajes se embarcan en una discusión muy pretenciosa sobre arte. Lo mejor viene cuando, justo después, Yale (Michael Murphy) y Mary se ponen a contar que han creado la “Academia de los Sobrevalorados”. En YouTube sólo se encuentra doblada al italiano, tiene mucha gracia.

Me encanta esa secuencia. Me encantan –como a casi todos- las listas, de lo que sea. Me encanta la idea de poder decidir, porque sí, sin necesidad de excusas, que alguien supuestamente notable está sobrevalorado. Lo que hacen los personajes de la película es más o menos lo mismo a lo que aspiran mis amigos Pulu y For con su blog “Total/Mortal”, que no está teniendo el éxito que se merece, pero a pesar de las risas de los actores, las pretensiones pseudointelectuales, que es cómo los llama el propio Allen en la escena siguiente, de los personajes de Keaton y Murphy denota que van en serio.

En la lista de sobrevalorados mencionan a Gustav Mahler, Isak Dinesen, Carl Jung, Scott Fitzgerald, Norman Mailer, el cómico Lenny Bruce, Norman Mailer, Heinrich Böll, Van Gogh e Ingmar Bergman (momento en el que el personaje de Woody Allen, que les había dicho que les faltaba Mozart en la lista, se subleva). Es una escena fabulosa, rápida, inteligente, que muestra un aspecto superficial pero muy real de una parte de la sociedad pensante de Manhattan.

Mi amigo Alberto, con quien ahora apenas me veo, y yo decidimos hace años hacer una lista de sobrevalorados, pero nunca llegamos a ponerlo en práctica. Hicimos varias listas, una sobre novelas favoritas y otra sobre “los regalos de los dioses” (incluimos, a instancia mía, las habas, las nubes, el chocolate y el sexo), pero nunca llegamos a hacer la de sobrevalorados. Otro amigo, con quien afortunadamente sí me veo aunque menos de lo que me gustaría, Traveler, publicaba en su blog “Afinidades Electivas” una entrada titulada “siglo XX”, con una lista de creadores y pensadores del siglo pasado. Ni que decir tiene que tardé un nanosegundo en comentar, ampliándole la lista y enmendándole la plana. Le dije que fulana es una mamarracha y mengano un sobrevalorado. Traveler, por cierto, está a puntito de ser papá por primera vez. Van a tener una niña, que se llamará Cecilia. Hala, si no lo cuento reviento.

Pues gracias a Traveler he recordado la historia de los sobrevalorados y he pensado que quizá entre todos, queridos lectores y co-blogueros, podríamos hacer una lista de “over-rated”, siguiendo los criterios que parecen inspirar la de los personajes de Manhattan: creadores muy laureados pero poco conocidos o creadores muy conocidos pero poco laureados. Eso sí, si lo hacemos, tendríamos también que hacer otra lista, la de las cosas por las cuales merece la pena vivir, que es lo que hace Isaac, el personaje de Woody Allen, al final de la película, cuando su romance con Diane Keaton (a quien dejó por Mia Farrow en pleno rodaje de la película; o quizá fue Diane la que dejó a Woody por Warren Beatty) fracasa. Se dice a sí mismo, en otra escena memorable, otra de tantas en una película redonda, que hay cosas por las que merece la pena vivir, como Groucho Marx, Willie Mays (un jugador de béisbol), el segundo movimiento de la sinfonía Júpiter, Louis Armstrong, la “Educación Sentimental” de Flaubert, Marlon Brando, Frank Sinatra, las películas suecas, las peras y manzanas pintadas por Cezanne, los cangrejos de Sam Wo’s y la cara de Tracy. Me encanta cómo entra la música de Gershwin, perfecta, en el momento justo.

Os dejo para terminar con la escena inicial de “Mahnattan”, que es una maravilla. Os recomiendo que volváis a verla, además sale Meryl Streep en uno de sus primeros papeles importantes y ya en pleno estado de gracia. Y os pido que me contéis, si queréis, quienes son vuestros sobrevalorados favoritos. A lo largo de éste, y de mi blog anterior, ya he listado alguno de los míos, todos del siglo XX (o del XXI): Saramago, Stravinsky, Picasso, Rem Koolhaas, Jean Cocteau, Madonna, Jackson Pollock, Olafur Eliasson. Ojo, no digo que no me gusten o que su obra sea mala, o menor. Simplemente digo que están sobrevalorados. Venga, sacad los cuchillos.

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