Cleopatra

La musa de aquel período fantástico de la historia de Madrid, que fue aproximadamente de 1978 a 1983, no fue Alaska. Ni mucho menos. La verdadera musa fue Tesa.

Tesa hacía coros y coreografías oligofrénicas en los Zombies, el grupo de Bernardo Bonezzi. Si Tesa fue la musa, Bernardo fue el niño prodigio de aquellos años prodigiosos. Tenía mi misma mi edad, 15 años, cuando publicó Groenlandia, su primer single y una de las canciones que marcaron la época. También hubo una canción dedicada a él, “Odio“, de los Pegamoides, cantada en falsete por Alaska (“Y salgo corriendo, eres algo horrendo”). La portada del single de Groenlandia, un dibujo de Guillermo Pérez-Villalta, es la mejor de toda la historia del pop español.

Bernardo Bonezzi horrendo no era, el pobre, pero ambicioso sí, y mucho. Compuso canciones sobre lugares e historias fantásticos, sobre viajes exóticos e interplanetarios, en idiomas inexistentes, con multitud de efectos de sonido. El directo del grupo era buenísimo, aunque se prodigaron muy poco. Tesa y el guapo Alex de la Nuez, que luego haría “Chas” con Cristina Rosenvinge, eran los únicos fijos de la formación, que Bernardo cambiaba continuamente, y eso a pesar de que el grupo tuvo una vida muy corta. Tras su segundo album, (con una formación donde estaba, aunque parezca mentira, uno de los dos hermanos que habían formado “Los Golfos”, sí, los del “Qué pasa contigo tío“), disolvió a los Zombies y se lanzó a una aventura muy megalómana: creó el dúo Bonezzi-St Louis, con una cantante de color. Tuvieron un debut por todo lo alto, en directo, en el programa La Edad de Oro. Hay un canal de YouTube dedicado al completo a dicha actuación, donde estaban todas las luminarias de la “movida”. Se puede ver pinchando aquí. El globo se desinfló a pesar del despliegue de medios y de la expectación que teníamos todos los fans. A mí esa actuación me da mucha vergüenza ajena, sobre todo la “jam session” final con toda la panda, Almodóvar (desatado) incluido, interpretando Groenlandia. Pocas muestras más claras de que aquello era el final de la época. Bonezzi dejó el pop y se puso a componer música para películas y series de televisión. Le ha ido, merecidamente, de maravilla. Tiene un Goya por “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto“. Bravo.

Pero vuelvo a Tesa, siempre vestida con esa perfección “pop” y colorista de aquellos años vertiginosos y con su corte de pelo a lo Cleopatra. Era asidua de “Casa Costus”, se hizo retratar por Costus, Pérez-Villalta y Pablo Pérez-Mínguez (las fotos que ilustran, y que he sacado de un blog impagable, Costureras 1980, esta entrada son suyas). Tesa estaba en todas las fiestas, inauguraciones y saraos, y se comentaba que se pasaba mucho con ciertas sustancias psicotrópicas. No sé si será cierto o no, el caso es que todo el que podía lo hacía, así que no es un dato destacable. Aparte de los coros de las canciones que cantaba Bonezzi, no se le oye interpretar nada salvo una canción, que ella misma compuso y que cierra el segundo álbum del grupo, llamada “Me quiero” y que me encanta. “Me he enamorado de mí misma. Me quiero. Y una vez al mes, elijo”.

ZOMBIES – ME QUIERO con TESA y con la Maravillosa JOSELE ROMAN from DO + POP PATXO DOBLAS on Vimeo.

Como WordPress (qué cruz) no me deja subir vídeos de Vimeo, tenéis que hacer click en el enlace anterior para poder escuchar la canción, que se ha sobrepuesto a una escena de “Trailer para Amantes de lo prohibido”, un medio-metraje muy divertido que Almodóvar hizo también para la Edad de Oro. En la escena original, Josele Román (que entonces ya era una reliquia, y han pasado 25 años), cantaba en playback “Where is my man” de Eartha Kitt.

En 1981, la canción que volvía locos a todos los entendidos no era “Groenlandia”, ni “Chica de Ayer” ni ninguno de los himnos que han quedado de aquellos años. Era “Cleopatra y la serpiente”, con la que los Zombies abrían sus conciertos (al menos el que yo les vi, en la Escuela de Caminos) y que era la primera de la Cara B de su primer álbum, “Extraños Juegos”. Es una canción maravillosa, a pesar de la voz no muy agraciada de Bernardo Bonezzi, que sin embargo borda los versos desmadrados (“Coge un cesto de mimbre en el que están alineados grandes higos”) y que además está perfectamente producida y tiene, para ser de 1980 y con lo cutre que era todo entonces, un sonido estupendo. He encontrado este vídeo de la canción en YouTube.

Si Theodore estuviese por aquí, le pediría que me identificase él la película de donde están tomadas las imágenes, pero como está de retiro espiritual os lo cuento yo y me dejo de juegos. Se trata de “Mary Mary Bloody Mary“, un engendro “gore” impagable sobre vampiras lesbianas, que dirigió el mexicano Juan López Moctezuma en 1975. Diez años después, Almodóvar le copió la escena del asesinato con un prendedor de pelo en pleno coito para la “set-piece” inicial de “Matador”, escena por cierto filmada (y es puritita casualidad) en la casa donde viví en Madrid los últimos 4 años.

Tesa, Mercedes Arranz, tiene un blog, en el que habla de aquellos años y de su vida actual, en el que hay muchas fotos y muchas historias. Yo la sigo encontrando guapísima y al leer sus textos se ve que recuerda aquella época con mucho cariño. Es comprensible. A mí no me molestaría nada haber sido musa de un momento tan increíble como aquel, la verdad.

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