Versiones

Había pensado hacer una de mis entradas de interludio musical, y aunque ésta lo es, no le doy el título porque propongo un concursillo. Hace mucho que no hacemos concursillos y el fantástico CineFórum Virtual de CaféOlé y Alforte me ha dado la idea. He pensado que podríamos contar aquí, si no os parece mal, cuáles son nuestras versiones musicales favoritas. La idea es elegir una versión que guste más que la canción original, por el motivo que sea, y contarlo. Os voy a tener un poco abandonados los tres próximos días, y esto os mantendrá entretenidos.

Propongo, para empezar el juego, tres canciones y sus tres versiones, que en mi opinión son mucho más disfrutables que las originales. Elijo temas de tres grupos que no me gustan nada, pero nada de nada, pero reconozco al tiempo que las tres canciones originales son muy buenas. Las tres versiones, que son de grupos que me gustan mucho, tienen en común la pluma, mucha pluma, mucho “camp” (es el hilo conductor de la semana, a partir del martes lo dejo, lo prometo). Tienen también en común que desdramatizan canciones supuestamente serias y trascendentes (en parte en eso consiste el elemento camp, claro) y las hacen muy divertidas. Las cuento con el orden cronológico de las canciones originales.

A mí Pink Floyd me aburren cosa mala, y con The Wall me sacaron de quicio. Tanta autoimportancia, tanto autobombo. Siempre me han parecido unos pesados, con unas portadas de discos estupendas, eso sí, como casi todos los grupos sinfónicos de los 70. “Comfortably numb” es una de sus mejores canciones, y está precisamente en el álbum “The Wall”.

Tres décadas más tarde, Scissor Sisters, neoyorquinos de marabú, le meten a la canción un ritmo disco, disparos siderales y un falsete (con grititos) al estilo Bee Gees. Lo curioso es que a pesar de todo la versión se parece mucho al original, y además tuvieron el tacto de hacerla con mucha distancia en el tiempo, porque de lo contrario me imagino a los seguidores originales de los Pink Floyd (que están todos ya en residencias de ancianos) organizando atentados suicidas para matar a Jake Shears, Baby Daddy y compañía. El vídeo es casero. Por cierto, el “Hello, hello, hello” en falsete del principio es algo que suelo decir casi todos los días a la vuelta a casa. Mi pobre marido, lo que tiene que aguantar.

U2 es el típico grupo que odias o amas. Yo les cogí manía desde New Year´s Day, o mejor dicho, desde que vi al tal Bono (no el de Ejpaña, sino el enano gritón) y sus aires de iluminado salvador de la humanidad. Tengo que reconocer que tienen un sonido único (gracias al guitarrista, claro), inmediatamente reconocible, y que han compuesto algunas canciones muy buenas. Como, por ejemplo, “When the streets have no name”. No me dejan encamar el vídeo original, así que va uno con la portada del disco, pero suena decentemente.

Al año siguiente, los Pet Shop Boys, que están en el extremo musical, estilístico y vital opuesto a los U2, hicieron una versión, perfectamente fiel a la canción. Neil Tennant decía, con razón, que cuando escuchó la canción por primera vez, las guitarras de The Edge le sonaban a un secuenciador “high energy”, y en plan de broma y para divertirse un rato programaron sus sintetizadores las notas. Y de repente se les ocurrió incluir el estribillo de “Can´t take my eyes off you” (cuyo intérprete inicial fue Frankie Valli, que ya ha aparecido en este blog, pero ha sido versioneada mil veces), rompiendo cualquier seriedad de la canción original y desmontando, en mi opinión, parte del misticismo de los pesados de los U2, y la incluyeron en un álbum y luego la sacaron como sencillo, de gran éxito. En la cara B del single, para rematar, metieron un tema llamado “How can you expect to be taken seriously?”. Estos chicos son geniales.

El vídeo,a demás, es buenísimo, con artistas de varietés, cowgirls y Neil Tennant pintado como una puerta.

Por algún motivo que no acierto a comprender, pero que probablemente tenga que ver con el hecho de que ya me estaba haciendo mayor, el “britpop” de los 90 me cargaba cosa mala. Les veo la gracia a Pulp, pero los Blur y sus peleítas con los Oasis me daban tan igual como su música. Los chicos de Oasis, especialmente, me caían fatal, quizá (de nuevo) por esos aires de creerse los nuevos Beatles, Stones o incluso más que todos juntos. Eso sí, alguna canción buena dejaron, sobre todo al principio de sus andadura. Wonderwall es buenísima y tiene unos arreglos fabulosos.

Del mismo modo que no me gusta el Britpop que representa Oasis y que barrió a mediados de los 90, me encantó el brevísimo movimiento “lounge” que coincidió en el tiempo pero duró mucho menos. Yo creo que se lo cargó Austin Powers, que vino después, utilizando la misma estética psicodélica-pop que utilizaban, por ejemplo, los Mike Flowers Pops, un grupo genial que hizo un primer disco con versiones delirantes de canciones. pero ninguna tan buena como la de Wonderwall, que tiene además un vídeo increíble. Fijaos en la peluca de Mike Flowers (yo creo que la robó del atrezzo de la obra “Cómeme el coco, negro” de La Cubana) y las pintas del “trío La La La”. No es por nada, pero el estribillo de la versión es mucho mejor que el del original de Oasis.

Y ahora os toca a vosotros, queridos lectores. Como en los comentarios de WordPress se pueden colgar vídeos, os animo a poner vuestras versiones favoritas y también a comentar sobre éstas. Yo estaré de vuelta con vosotros el martes, aunque con un poco de suerte me puedo colar en algún momento y contribuir algo más. Divertíos, depellejaros, moñead.

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